El presidente ruso fue recibido por su par chino en el Gran Palacio del Pueblo; la cumbre giró en torno a la relación bilateral entre ambos países y el conflicto bélico entre Irán y Estados Unidos
El presidente ruso fue recibido por su par chino en el Gran Palacio del Pueblo; la cumbre giró en torno a la relación bilateral entre ambos países y el conflicto bélico entre Irán y Estados Unidos
PEKÍN.- El presidente de China, Xi Jinping, recibió este miércoles a su homólogo de Rusia, Vladimir Putin, en el Gran Palacio del Pueblo en la ciudad de Pekín, en una cumbre que giró en torno a la guerra en Medio Oriente, los vaivenes del precio del petróleo mundial y que tiene la intención de consolidar el creciente entendimiento entre ambas potencias. El encuentro se da apenas una semana después de que el líder chino recibiera a Donald Trump, también en la capital del país.
Putin llegó a China el martes, tras un vuelo directo desde Moscú, y fue recibido por el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, una guardia de honor y jóvenes con camisas azul claro que ondeaban banderas chinas y rusas.
Este miércoles, a primera hora, se desarrolló el encuentro central entre ambos mandatarios, el cual tuvo lugar en el Gran Palacio del Pueblo, en el centro de Pekín, donde se adentraron luego de entonar los respectivos himnos nacionales.
“Si las relaciones entre China y Rusia alcanzaron un nivel tan alto, paso a paso, es porque hemos sabido profundizar sin cesar la confianza política mutua y la coordinación estratégica con una perseverancia que ha resistido mil pruebas”, dijo Xi a Putin al inicio de sus conversaciones
Así fue la llegada de Putin a China
Según un comunicado del Kremlin, Putin y Xi tienen previsto discutir cómo “fortalecer aún más” la asociación estratégica entre sus países e “intercambiar opiniones sobre temas internacionales y regionales clave”.
Al momento de referirse al conflicto en Medio Oriente, Xi apuntó: “La situación en la región del Golfo se encuentra en un momento crucial entre la guerra y la paz. Es urgente lograr un cese total de la guerra. Una reanudación de las hostilidades sería inoportuna y continuar con las negociaciones es más esencial que nunca”.
Sus lazos se profundizaron desde la invasión rusa de Ucrania en 2022: a partir de entonces, Putin visitó Pekín todos los años. Moscú se encuentra diplomáticamente aislada en la escena mundial y depende en gran medida de China en lo económico, ya que la potencia asiática es ahora el principal comprador del petróleo ruso sancionado.
En palabras del el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov, “la fuerza impulsora de la cooperación económica” entre Pekín y Moscú es “el sector energético”. A partir de la versión expuesta por el funcionario ante medios locales, Putin y Xi discutirán “en detalle” el proyecto Power of Siberia 2, un gasoducto que deberá conectar los yacimientos de Siberia occidental con el norte de China.
En el cónclave, Xi definió su vínculo con Putin como “inquebrantable”. Asimismo, el líder del Kremlin aplaudió el elogio del presidente chino y celebró por la “dinámica fuerte y positiva” de la cooperación entre ambas naciones. Horas antes del arribo de su par ruso a Pekín, el mandatario chino había afirmado que el lazo bilateral se ha “profundizado y consolidado continuamente”.
La última vez de Putin en territorio chino había sido en septiembre de 2025. En aquel entonces, Xi lo recibió con los brazos abiertos como a un “viejo amigo”. Una postura antagónica a la que el líder chino mostró en su recepción a Donald Trump, la última semana. Por su parte, el presidente de Rusia catalogó a Xi como su “querido amigo”.
A partir de la última reunión que mantuvieron Xi y Trump, China acordó trabajar con Estados Unidos para reducir los aranceles que afectan a decenas de miles de millones de dólares en bienes de ambas partes, según un comunicado oficial chino publicado este miércoles, pocos días después de la reunión de Estado entre ambos mandatarios.
Con el recibimiento de líderes extranjeros, China busca reforzar su imagen como pilar de la estabilidad mundial en medio de la escalada bélica que azota Medio Oriente. Un nítido contraste a las dificultades de Estados Unidos para poner fin a la guerra en Ucrania y contener un conflicto paralelo con Irán que alteró los flujos energéticos mundiales.